Soy profesora de pilates terapéutico desde hace 5 años, y en todo éste tiempo he podido comprobar que el pilates no sólo es un entrenamiento del cuerpo. Va mucho más allá.

Son muchos los detalles a tener en cuenta mientras realizamos una clase de pilates. Es algo muy identificativo de ésta disciplina y en lo que coindicen la mayoría de los alumnos que vienen a clase por primera vez, ya que al principio es normal la sensación de no poder prestar atención a todos ellos y hacerlo bien al mismo tiempo. Pero repito, esto es totalmente normal cuando comenzamos nuestras clases.

Con muy poquitos días de entrenamiento es muy visible el cambio, pudiendo coordinar cada vez mejor nuestra respiración con el movimiento y la corrección postural.

Es por ello que el Pilates requiere no sólo trabajo físico, sino también concentración y plena atención en lo que estamos haciendo. Esto último me trae a la memoria el Mindfulness (o atención plena) que habla de la importancia de prestar atención de manera intencionada a lo que estamos haciendo en el momento, anclarnos al presente, aquí y ahora, para calmar nuestra mente y poder disfrutar de todos los beneficios que esto conlleva.

Aprendemos a dejar fuera de clase la prisa, la preocupación por algo que en ese momento no podemos solucionar, el estrés… o cualquier cosa que nos perturbe, normalmente proveniente de la mente, que hace de las suyas continuamente dificultándonos la conexión con nuestra calma y nuestra paz interior, naturalmente presente en todos nosotros.

Pues bien, el Pilates te lleva a esa atención plena, a ese anclaje al presente, ya que debemos poner todos nuestros sentidos en lo que estamos haciendo para poder coordinar, como he dicho antes, respiración, movimiento y corrección postural.

BENEFICIOS HACER ALGUNA PRÁCTICA QUE NOS ANCLE AL PRESENTE

La gran mayoría de veces que sentimos inquietud en nuestro interior es porque estamos anclados a pensamientos del pasado (culpa, resentimiento, recordar en bucle algo que ya pasó…) o a pensamientos del futuro (preocupación, necesidad de control, imaginar cosas o suponer que algo puede pasar). Como no tenemos ningún control sobre lo que ya pasó ni sobre lo que aún no ha pasado, nuestro interior se siente inquieto, incómodo y alerta, ya que no puede hacer más que sufrir por algo de lo que no tiene el control.

Pero sí tenemos control en el momento presente, puedes elegir qué quieres pensar en éste momento, puedes desechar pensamientos de carencia, preocupación, culpa… puedes elegir ver el lado positivo, puedes elegir restarle importancia a aquello que pasó o dejar de pensar en lo que sucedió. No es fácil, requiere práctica e ir tomando mucha consciencia de sí mismo, pero se consigue. Consigues deshacer esos patrones de pensamientos que únicamente te llevan a sufrir y cambiarlos por pensamientos más equilibrados, pensamientos más amables contigo y con tu salud emocional y mental. Pero para todo esto, es necesario ANCLARSE AL PRESENTE para poder ver antes que nada, QUIÉN SOY, QUÉ ESTOY PENSANDO Y CÓMO ME HACEN SENTIR ESOS PENSAMIENTOS.

RESPIRACIÓN CONSCIENTE COMO AYUDA PARA MANTENERNOS EN EL PRESENTE

Cuando nos sentimos mal de alguna manera y por la razón que sea, es muy común que la respiración también sufra cambios. Normalmente se va haciendo cada vez más superficial y rápida… haciendo un feed back sobre nuestro cerebro, que interpreta alerta o miedo y provoca más tensión corporal.

Muchas veces este circulo vicioso puede romperse simplemente haciendo ejercicios de control respiratorio, donde vamos calmando ese ritmo y profundizando en la respiración, haciéndole llegar a nuestro cerebro una información muy diferente que interpretará como calma y sosiego.

Hoy por hoy gracias al auge de rutinas como la meditación y el yoga, sabemos la importancia de la RESPIRACIÓN CONSCIENTE para poder anclarnos al momento presente.

Sentir nuestra respiración, observarla, percibir cada movimiento sutil del cuerpo al respirar, sentir el recorrido que hace desde el exterior hacia nuestros pulmones y al revés… nos va llevando a un estado de consciencia propia más profunda, calma la mente de pensamientos del pasado y del futuro y conectamos con la paz que se respira en el presente, aquí y ahora.

AUTO OBSERVACIÓN

Observar tus limitaciones con respeto, con cariño. Conocerse, quererse y acompañarnos en el proceso de mejora que vas notando claramente clase a clase.

Hay mucho que observar en nuestro cuerpo, nuestra respiración y nuestra postura dice mucho de nosotros, tanto de cómo te encuentras en el momento como de las tensiones que vamos arrastrando de años atrás. Observarnos desde fuera, con comprensión y cariño, nos abre la puerta del autoconocimiento, tan necesario para poder hacer avances en nuestra gestión emocional, esa gran desconocida para muchos/as.

Para ello me gusta empezar las clases con unos minutos de toma de conciencia postural y respiratoria, y movimientos suaves y armónicos que nos van conectando con la clase y con el movimiento natural de nuestro cuerpo, sin esfuerzos ni tensiones… sólo movimientos liberadores que van despertando el cuerpo.

Cecilia N.

También termino las clases con 10 minutos de meditación guiada, a veces explicando ejercicios respiratorios fáciles que el/la alumno/a pueda poner en práctica en casa y comprobar cómo tomando conciencia de la respiración, nuestro estado emocional puede cambiar favorablemente.

EJERCICIOS

Los ejercicios que se realizan llevan un ritmo moderado… ya que es importante sentir el movimiento, sentir la postura en la que te encuentras y mantenerla y sentir el flujo de aire entrar y salir de tu cuerpo. Es importante sentir… es por ello que no son ejercicios rápidos.

En Pilates vamos a trabajar mucho la musculatura profunda o musculatura postural. Es lo que diferencia esta disciplina de muchas otras, ya que enfoca gran parte del trabajo en estos músculos tan importantes para nuestra corrección postural , ya que son ellos los encargados de mantener nuestra columna erguida y estable.

Perro cabeza abajo
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POR QUÉ TENEMOS MALAS POSTURAS

Son muchos los factores que influyen en cómo nuestro cuerpo se muestra (posturalmente hablando).

  • Nuestro estado emocional influye directamente en el cuerpo, creando tensiones en nuestras cadenas musculares que a su vez van a determinar nuestra actitud postural. Hoy por hoy existen varias corrientes de estudio enfocadas en cómo nuestra actitud hacia la vida determinada en gran medida nuestra postura corporal.
  • También influye el trabajo que realicemos diariamente y la cantidad de horas que le dediquemos.
  • Por supuesto, los malos hábitos posturales que adoptamos sentados, en el sofá, al levantar peso, al estudiar, al cuidar de alguien enfermo o realizando cualquier tarea doméstica.
  • La falta de tiempo para dedicar un ratito diario a realizar alguna actividad deportiva, que además de fortalecer nuestro cuerpo, es ideal para despejar la mente y poder ver con perspectiva todo aquello que nos preocupa o nos tensa de alguna manera.

Éstos son algunos de los factores que pueden influir en nuestra postura.

CAMBIOS

Empiezas a hacer cosas que nunca te imaginaste que podías hacer, y empiezas a darle movimiento a zonas que eran totalmente desconocidas para ti.

Por ello con el pilates experimentamos un acercamiento hacia tu cuerpo que muchas personas nunca antes habían sentido. Empezamos a ser conscientes de la relación entre la postura, el movimiento y la respiración, poniendo toda nuestra atención en nosotros, observando cómo una ayuda a la otra y cómo esas tres cosas en simbiosis hacen que te sientas totalmente dueño/a de tu cuerpo, consciente de ti, de tu salud y de tu bienestar. Es como si te reencontraras con tu cuerpo después de llevar con él años… sin haberle prestado la atención que merece, sin haberte parado a sentirlo.

Aprende a hacer este ejercicio en nuestro canal de Youtube.com/c/depiesymanos

Lo mejor de esto es que este aprendizaje no sólo se queda en clase, sino que empieza a ser un cambio de conciencia en ti que pones en práctica casi sin darte cuenta diariamente, realizando cualquier actividad del día a día teniendo en cuenta tu postura y el buen hacer en tus movimientos casi de manera automática.

Hasta aquí mi artículo acerca de la visión del Pilates desde un plano más emocional. Espero que os haya gustado y os pique un poco el gusanillo de probar esta gran disciplina.

Os recomiendo siempre, que si vais a dar clases de pilates lo hagáis en centros especializados y con grupos muy reducidos (máximo 10 personas). En caso de que usted padezca alguna patología, lo ideal es que lo practique con un fisioterapeuta especializado.

Él sabrá qué ejercicios son más beneficiosos para usted, todas las precauciones a tener en cuenta y podrá llevar un buen seguimiento de su evolución.

¡Gracias por su tiempo!

Cecilia N.
Fisioterapeuta, Profesora de Pilates Terapéutico

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