Cafeína

La cafeína, presente en bebidas como café y refrescos no sólo estimula y estresa tanto el sistema nervioso central como el inmunológico, sino que además actúa como un poderoso diurético. Por cada taza de café, el cuerpo necesita hasta tres tazas de agua para eliminar la cafeína.

La cafeína de los refrescos actúa de modo similar, al ser una toxina nerviosa, estimula las glándulas adrenales, segrega hormonas del estrés y desencadena una respuesta inmunológica que puede dar la falsa impresión de que esa bebida proporciona una energía y vitalidad renovadas.

El secreto de esos estimulantes es que la reacción inmunológica moviliza suficiente energía para que uno se sienta más animado y despejado, al menos mientras el cuerpo esté estimulado. A fin de eliminar la cafeína de la sangre, el cuerpo se ve obligado a tomar agua de sus células. El resultado es la deshidratación celular y una dilución temporal de la sangre. Como la dilución de la sangre hace que el individuo se sienta bien, no llega a percibir deshidratación alguna.

El efecto deshidratante de los refrescos es una razón más que suficiente para no consumirlos. Lamentablemente, la cafeína no es el único ingrediente nocivo de estas bebidas.

Fuente: los secretos eternos de la salud. Andres Moritz.

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